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Ecoterrorismo, anarquismo y neoindigenismo, las nuevas caras de la violencia interna en Chile

Conmoción y debate causó el ataque explosivo que el viernes pasado afectó a cinco personas en un paradero de Vicuña Mackenna, dejando a dos de ellas de gravedad.

El principal factor de alarma vino cuando una entidad se adjudicó el delito y explicitó sus motivaciones, se trataba de los mismos que en 2017 enviaron una bomba sin gran éxito a Óscar Landerretche, quien era Presidente del Directorio de Codelco, hablamos de la organización llamada “Individualistas Tendiendo a lo Salvaje”.

Este grupo, calificado de ecoterrorista y que sí ha causado muertes en México, expresó crudamente sus objetivos en un comunicado, indicando que anhelaban “la explosión sanguinaria y mortal para cualquier humano, nos da exactamente lo mismo quien fuera, si pobre o rico, mujer u hombre, niño o anciano.”

La analista Katherine Contreras relató al medio La Tribuna: “Lo que hay que entender es que este no es un grupo anarquista como la gente lo entiende, no tienen ni proyecto histórico ni son de una linea que busque una utopía anarquista, para ellos el fin de la explotación conlleva la extinción de la raza humana, o al menos de todo ser humano occidental.” En esta línea precisa: “La supuesta venganza del ecosistema contra el hombre es más bien un slogan para justificar su acción homicida basada en lo que podemos llamar un nihilismo extremo, es decir, el imperio de la nada misma.”

Contreras sin embargo advierte: “Este tipo de grupos no tienen una gran orgánica, sino que operan en torno a células y a veces con el actuar libre de individuos solos; ITS tiene la amabilidad de presentarnos al menos una justificación de su actuar: la venganza de la naturaleza; pero perfectamente puede haber bajo este mismo prisma ideológico grupos o individuos que simplemente obren sin justificación alguna.”

Consultada sobre su vínculo con otros grupos anarquistas, la analista explica: “El neoanarquismo insurreccional hoy en día opera en distintas lógicas, pero tiende cada vez más a deshechar proyectos históricos como el anarco-comunismo y a resignarse a explosiones brutales de odio que incluyan crímenes esporádicos, lo cual no significa que su actuar sea insignificante pues han ido creciendo en número. Estos anarquistas […] pueden adherir a distintos modos de acción, dependiendo de su corriente, algunos caen en el nihilismo puro y terminan actuando como el ITS, otros adhieren a formas de nueva izquierda como la militancia infiltrada en grupos LGBT, indígenas o feministas, se les llama deconstruccionistas.”

En esa línea la cientista social agrega: “Hay instancias en las que todos estos grupos pueden unirse y actuar con fines de ejercer la ultraviolencia, tal como se vio en la marcha contra la ideología de género el pasado octubre. Es ahí que se organiza lo que se llama la ‘turba antifascista’ que incluye todo tipo de anarquistas pero que sin duda incluye, para aumentar en número y efectividad a todo tipo de organizaciones más ligadas al marxismo, como los estalinistas, guevaristas, maoístas y troskistas; todos ellos profundamente anti anarquistas, pero los une el odio contra la sociedad imperante y buscan juntos amedrentar a la población.”

Finalmente concluye: “Otro ejemplo y muy importante de cómo se ha perfeccionado la ‘turba antifascista’ han sido las manifestaciones constantes por la muerte de Catrillanca; en el sur operan lógicas similares de actuar, pero basados en un identitarismo indígena; bajo la excusa de ‘solidarizar’ con esos compañeros de armas, los antifascistas urbanos aprovechan de generar el caos en el resto del país y uno de sus principales aliados es la docilidad de la sociedad y en algunos casos el apoyo indirecto a sus excusas para actuar, es decir, si la mitad de Chile idealiza y compadece la figura de Catrillanca, ya por defecto estas turbas se sienten con respaldo social para hacer lo que quieran.”