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Presidente de la Fedefruta se refirió al impacto del cambio climático en la producción frutícola

 

El presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), Jorge Valenzuela Trebilcock, conversó con Agronegocios de La Tercera sobre el impacto del cambio climático en la producción frutícola, sus efectos en los ciclos de cosecha, el desarrollo de nuevas zonas agroclimáticas hacia el sur de Chile pero, también, el cómo debe enfrentar el sector la continua sequía que este fenómeno ha provocado, como una de sus principales consecuencias.

“Entendiendo que el principal problema que plantea el cambio climático es la menor disponibilidad de agua, el asegurar el abastecimiento del recurso hídrico debe ser la principal preocupación del país y del sector”, señala el presidente del gremio.

La entrevista de Jorge Valenzuela, a continuación.

¿Cuáles son los principales problemas del ciclo de cosechas que se asocian al cambio climático? ¿Se han adelantado o retrasado los ciclos de cosecha con los efectos del cambio climático?

“Ha habido olas de calor y otros fenómenos climáticos en temporadas pasadas, que efectivamente adelantaron la cosecha de especies importantes para nuestro sector, como la uva de mesa y los arándanos.

“Me refiero al caso de la temporada 2016-2017, en que no solo se adelantaron las cosechas de estas frutas, sino que también se concentraron, por lo que nuestros envíos a destinos como Estados Unidos llegaron antes y al mismo tiempo. Aquello provocó, en parte ya que hubo otros factores de mercado, un sobrestock de fruta en dicho mercado, lo que supuso un desafío en términos logísticos, pero también, una oferta excesiva que terminó afectando los precios y los retornos al sector, generando dificultades en especial a los productores de uva de mesa del norte del país.

“Ahora, si bien la situación se “normalizó” un poco el 2018, hay que entender que estos episodios no son coyunturales, sino estructurales a causa del cambio climático, y que la industria frutícola chilena tendrá que adaptarse y convivir con ella. Por este motivo y otros, ya hay variedades que han dejado de ser competitivas en los mercados, por lo que es necesario observar el entorno y recurrir al recambio de especies y variedades que sean rentables en la actual condición de cambio climático”.

¿Cómo se pueden resolver estos problemas? ¿Cuál es el camino a seguir?

“Entendiendo que el principal problema que plantea el cambio climático es la menor disponibilidad de agua, el asegurar el abastecimiento del recurso hídrico debe ser la principal preocupación del país y del sector.

“El 90 por ciento de una fruta es agua, elemento vital que se transforma en un alimento sano, inocuo, de alta calidad y alto valor agregado, por lo que es tremendamente importante abordar el tema de la sequía que estamos viviendo a causa del cambio climático.

“Como Fedefruta, creemos que esta situación debe abordarse desde todos sus conceptos, como por ejemplo la desalinización, una carretera hídrica, los embalses concesionados, la recuperación de acuíferos. Los fruticultores y los usuarios del agua estamos dispuestos a invertir un valor razonable por el agua y tenerla embalsada, con el fin de asegurar su abastecimiento.

“Ahora, creemos que todas estas medidas tienen que echarse a andar en conjunto. Aquí no son excluyentes una de otra. La Carretera Hídrica debe tener relación con la infraestructura de embalses, el proceso de desalinización debe meter agua a los embalses. La recuperación de acuíferos es algo que se está estudiando en la actualidad, al igual que la infiltración de agua para llenar las napas subterráneas”.

¿Qué zonas son las más afectadas por los efectos del cambio climático y cómo se deben adaptar los productores frente a este escenario?

“Por la sequía más larga que Chile ha tenido en más de un siglo, la realidad es que todas las zonas frutícolas han presentado complicaciones, unas más que otras. Muy conocida fue la crisis en el norte de Chile, con sectores como el Valle de Limarí, en Coquimbo, donde la falta de agua provocó hasta problemas sociales en las zonas rurales.

“Hace un par de años, la falta de lluvias se sintió muy fuertemente en el sur de Chile, afectando actividades como la ganadería, y ahora es la zona centro-sur la que está más complicada, en vista a la difícil temporada de riego que tendrán los productores, debido al déficit en las lluvias. Sin ir más lejos, las bajas precipitaciones de esta temporada han hecho que las cuencas que no tienen grandes reservas de glaciares, vean muy complicada su disponibilidad de agua.

“Además, como las temperaturas de primavera no han sido lo más altas que debieran, el derretimiento de agua desde la cordillera ha tardado, por lo que se dificulta aun más el panorama de riego para la temporada”.

¿Qué productos tienen más oportunidades de producción con este escenario de cambio climático?

“Más que productos, hablemos de territorios en Chile que por el avance tecnológico y el cambio climático, se han abierto nuevos polos frutícolas, básicamente, desde la nueva Región de Ñuble hacia el sur del país, donde se han habilitado zonas agroecológicas que antes eran impensadas.

“Si el 2012 había plantadas cerca 22.700 hectáreas de frutales desde el Biobío hacia el sur, ahora encontramos más de 30 mil, un fenómeno que se da, entre otros motivos, por el cambio climático que permite cosechar este tipo de productos en estas dichas regiones”.

“Aquí destacan cultivos como el cerezo, el arándano, los nogales y los avellanos europeos, los que además son productos de muy alto valor en los mercados, y que pueden asegurar márgenes de rentabilidad a los fruticultores que los trabajen. Por ello, creemos que el sur de Chile tiene no solo un potencial, sino un presente enorme, para convertirse luego en un protagonista de la fruticultura chilena”.

Fuente: FedeFruta